Reabrirá sus puertas la biblioteca de la asociación de periodistas de Oaxaca.

  • Con apoyo de la Dirección General de Bibliotecas, el experto Miguel Ángel Ríos llevó a cabo un arduo trabajo de clasificación para inventariar 2 mil 502 volúmenes que integran el acervo

Lic. Miguel Angel Ríos

Oaxaca, Oax. (realidadesoaxaca.com). Con un acervo de 2 mil 502 libros, la biblioteca de la Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO), A.C., está lista para ser reabierta al público en general.

Durante ocho meses, Miguel Ángel Ríos, experto bibliotecario llevó a cabo un intenso trabajo de clasificación, para inventariar e integrar un catálogo en línea, mediante una cuidadosa selección de libros y revistas.

Para llevar a cabo esa actividad, la APO, que dirigen Juan López Bohórquez, Wilfrido López Torres y Carlos Castellanos Alcázar, solicitaron el apoyo de la Dirección General de Bibliotecas.

Miguel Ángel Ríos, licenciado en Pedagogía, tiene 30 años de experiencia en laborar en bibliotecas, donde ha realizado un trabajo del más alto nivel.

En 1986, laboró en la biblioteca pública de Tezonapa, Veracruz y, debido a su eficiente función durante tres años,  fue invitado a hacerse cargo de la supervisión de bibliotecas en la zona norte del mismo estado, donde tuvo a su cargo 68 municipios.

Paulatinamente se fue preparando para  fungir como capacitador de nuevo personal, y después apoyó en la creación de bibliotecas con actualización de modelos de servicios digitales.

A fines del año 2006 llegó a Oaxaca, y al año siguiente inició su labor en la Dirección General de Bibliotecas apoyando la capacitación de estudiantes en San Antonio de la Cal.

En entrevista, realizada en las oficinas de la APO, -ubicadas en la calle González Ortega número 603 de la ciudad de Oaxaca de Juárez, y mientras concluía con sus tareas-, Ríos, refiere que al iniciar el Programa Prometeo de Actualización de Bibliotecas Públicas, esa agrupación periodística solicitó su apoyo.

“Al llegar, había un desorden total de libros; no había un inventario, y entonces inicié un trabajo de limpieza y a comenzar a organizar los volúmenes”, refiere.

“Además, por el paso de los años, las etiquetas de la mayoría de los libros ya no se podían leer, o ya no las tenían, por lo cual había que separar los volúmenes  donados por diversas personas, de los obsequiados por la Dirección General de Bibliotecas, y establecer cuántos textos formaban parte de la colección inicial”, explicó.

Indicó que por medio del Programa Prometeo se inició la captura de los títulos de los libros, y al terminar el proceso, los ejemplares donados vigentes fueron incorporados al nuevo inventario.

“La base de datos fue enviada a la Dirección General de Bibliotecas para su análisis, y una vez hecho éste, fue regresada para corregir los errores”, señaló.

Ahora –menciona-, está pendiente la autorización de las etiquetas, para localizar cada libro de acuerdo a éstas.

El trabajo de Miguel Ángel Ríos, también consistió en organizar la estantería y así la biblioteca de la APO pueda entrar en operación, sin embargo, habrá que capacitar a la persona que se hará cargo de la misma, para identificar las  diez grandes áreas del conocimiento para  brindar un buen servicio al público.

La biblioteca de la APO consta de textos de bellas artes, literatura, historia y geografía, temas infantiles, religión, ciencias sociales, ciencias puras, ciencias aplicadas, conocimientos generales, y está pendiente la  conformación del acervo periodístico

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